domingo, 7 de junio de 2015

El cerebro adicto


Introducción
Hace algunos años  la drogadicción  se veía más como un problema moral, actualmente al referirnos a la drogadicción  estamos hablando de una enfermedad crónica, ya que con el paso del tiempo y después de varios estudios se descubrió la gran influencia que estas tienen en nuestro cerebro y que dañan la química de nuestro cerebro, ya que las persona al consumir cualquier tipo de droga se vuelven  dependientes de estas.

Desarrollo
Actualmente la drogadicción se considera una enfermedad ya que estas modifican la estructura y funcionamiento de nuestro cerebro. La adicción es una enfermedad que progresa por etapas
En la primera etapa las personas utilizan estas sustancias para alcanzar la euforia que les brindan, pero al paso del tiempo este consumo se convierte en una enfermedad crónica. El cerebro se empieza a acostumbras a este tipos de sustancias y posteriormente las personas se empiezan a volver dependientes  de estas.  Es aquí cuando se comienza a consumir de manera constante, empiezan a gastar en droga más de lo que se tiene, sienten que necesitan de ella para poder funcionar cotidianamente.  
Cuando se abusa del consumo de estas sustancias altera algunas zonas de nuestro cerebro como es el tallo cerebral, estas controlan la respiración el sueño, la corteza cerebral que es la que procesa la información sensorial y nos permite pensar, planear y resolver.
Al entrar las drogas a nuestro cerebro no permiten el proceso normal de intercambio de información neuronal, ya que las células nerviosas se comunican por medio de sustancias llamadas neurotransmisores que son las que llevan mensaje entre ellas. La  estructura de la mariguana y la heroína son tan parecidas a la de un neurotransmisor natural, que los receptores lo aceptan como si fuera el neurotransmisor. A diferencia de otras drogas como las anfetaminas y la cocaína, hacen que se produzca una cantidad excesiva de neurotransmisores naturales y evitan que el organismo recicle  el exceso de estas sustancias e impide una comunicación adecuada.
Varias investigaciones revelan que la tolerancia a las drogas puede generar varios cambios muy fuertes en las neuronas y en los circuitos cerebrales que pueden ser muy graves. El abuso de sustancia a largo plazo provocan condicionamiento, estas provocan un deseo incontrolable de consumir. El consumo crónico de estas sustancias deteriora el control y la capacidad y el autocontrol de tomas decisiones adecuadas.
La propensión a las adicciones provine de varios  factores biológicos ambientales *factores genéticos* más o menos un 40% o 60%. El resto son factores ambientales, sociales, culturales etc. El que manifiesta comportamiento adictivo depende tanto del genético como del ambiental, ya que aun cuando un individuo tuviese genes que propician el comportamiento adictivo, si en su entorno no se usan este tipo de sustancias   será muy difícil que desarrolle una adicción.


La mayoría de los estudios han demostrado que estas sustancias afectan más  a los adolescentes que a cualquier otra persona que haya empezado a consumir las drogas después de los veintitantos años. Los adolescentes toman sus decisiones guiándose por las emociones  y no del raciocinio.
La adolescencia es una etapa en la que se están desarrollando todas las conexiones y exponer nuestro cerebro a estas sustancias tiene consecuencias más graves. Los adolescentes no deben ni beber, ni fumar ni consumir ningún tipo de sustancias que los dañen.
Todas las adicciones pueden tener grandes consecuencias para la salud y las relacione humanas. Estos trastornos no solo afectan el circuito que calcula la recompensa, sino también las relaciones con el aprendizaje, con la memoria, con el control de emociones, con las toma de decisiones, son varios aspectos.
Ser adicto implica también el riesgo de sufrir o infringir a otras personas algún daño no intencional. Las drogas también son un problema social con muchas facetas, el tener a una persona adicta en la familia afecta la calidad de vida de estas y tiene un impacto económico, emocional y social. Para que un tratamiento sea efectivo debe de atacar por toso estos frentes.
Algunas personas pueden recibir tratamiento, con fármacos, terapias cognitivo-conductuales o intervenciones motivacionales entre otras terapias de eficacia en las personas adictas y que tan bien suelen combinarse con fármacos.
El tratamiento debe definirse según la persona, el tipo de sustancia, el ambiente en el que vive y sus recursos internos y externos. No se trata solo de resolver únicamente el problema bioquímico, sino considerar al individuo y su contexto, su familia y su lugar de trabajo.
Como la diabetes la adición es crónica e incurable. Pero la probabilidad de recuperación  es similar  y esta puede controlarse para mejorar su calidad de vida. La recaída no debe considerarse como un fracaso ya que es parte del tratamiento, solo indica que este tiene que repetirse, un tratamiento exitoso no solo debe medirse por abstinencia, sino por la disminución de varias recaídas.” Esto realmente mejora la condición de salud y los periodos de abstinencia incrementan la esperanza de vida.
Evitar todo lo que sabemos que es dañino y enaltecer lo que sabemos que es positivo. Entre los factores negativos encontramos, a los padres que son adictos, la pobreza extrema, la mala nutrición, la falta de ejercicio, así como un ambiente que no sea confiable para los chicos y desde luego un entorno de violencia.

Conclusión
En este tema hablamos de los problemas y las consecuencias que nos trae el consumir cualquier tipo de sustancias nocivas para la salud  y cómo podemos dar solución a estas adicciones y también como podemos evitar relacionarnos con estas sustancias o productos.

Reflexión
Al leer este tema nos damos cuenta de los daños que causan las adiciones a nuestra salud, a nuestro cuerpo, a nuestra integridad, el saber que estas sustancias se vuelven más poderosas que nosotros mismos, que para poder estar  *bien* dependamos de cualquier tipo de droga para así sentirnos plenos, comprendidos, buscando una salida a nuestros problemas, pero al contrario estamos adentrándonos más y más en terminar con nosotros mismos.



Guerrero Mothelet, V. (2013). El cerebro adcito. ¿Como ves? No 177, (Pp. 10-14). Mexico: UNAM. Recuperado el 13/04/14 de: http://www.comoves.unam.mx/numeros/articulo/177/el-cerebro-adicto


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